¿Cuánta paciencia tienes?

¿Cuánta paciencia tienes? La pregunta, si eres un hombre o mujer de gestión, tiene su importancia.

Hubo  días en los que creí que se debería ser radical. Si ese proveedor de servicios o ese empleado tarda lo indecible o molesta continuamente, será que hay que eliminarlo cuanto antes o va a ser culpable de que todo se retrase, ¿no?

Otros días me planteé que había que trabajar con lo que hay, aceptar que la gente está  más o menos alrededor de un promedio y por lo tanto habría que saber trabajar con ellos y aceptar un cierto nivel de incompetencia y contar con ella en el calendario de tu proyecto.

Las dos posturas son tremendamente erróneas. No puedes andar quemando y rotando a tu gente porque de ese modo no se puede consolidar nada. Y naturalmente que no debes tolerar la  incompetencia ajena, ni la tuya, evidentemente.

1º Lo primero que debes hacer es pactar un calendario. Siempre y hasta para la cosa más simple. Continuamente. No asignar ningún tipo de tarea a nadie, empleado o colaborador externo, sin pactar una fecha de cumplimiento. Hazlo antes de llegar a un acuerdo.

2º A veces tan importante como pactar una fecha es darle al tema el suficiente énfasis. Deja claro lo importante que es para ti. Que nadie llegue a aceptar una fecha pensando en que si no se cumple por un poco no va a pasar nada. Si es externo le dices por escrito que fuera de fecha no aceptarás el trabajo ni lo pagarás. Si no le parece bien que diga en qué fecha real será capaz de tenerlo.

Si es un empleado, puesto que su tiempo es tu recurso, tendrás que ver con él qué le va a impedir tener su tarea a tiempo.

3º Hay que remangarse. Quiero decir que tendrás que ponerte con ellos. No dejes el control para el final. Por desgracia en la cultura española rara vez se da que tú quedes con alguien para que haga algo y simplemente (y felizmente) lo haga. Eso sería bonito. De hecho, dicen que alguna vez ha ocurrido. Peroen general tendrás que recordárselo.

Si el trabajo se presta a ello, fija fechas intermedias en las que puedas ver fases, avances concretos. Fija de antemano la primera reunión de seguimiento, con fecha, hora y lugar. O de otro modo, puede que el día en el que deberían entregar ese proyecto finalizado ni siquiera haya empezado. Tú fíate y verás lo que pasa.

¡Ojo! Si tu proyecto es de poca importancia para tu proveedor, ya puedes redoblar la vigilancia.Los temas de los clientes más importantes pasarán siempre por encima del tuyo.

4º Algunas veces, técnicos bastante buenos se independizan pero carecen de la suficiente capacidad de liderazgo o de gestíón de sus propios proyectos.

Pues remángate otra vez y a trabajar con ellos. Hay unos a los que les tuve que dividir en fases el proyecto en el que se suponía que eran expertos. Generar un programa adecuado para el seguimiento, enseñarles una aplicación para auto controlarse y que ellos vieran cómo iban en relación con su cumplimiento. Sí, es injusto, lo sé, porque ese no era mi trabajo, ellos tenían que haber sabido gestionar sus tareas, y perdí algunas horas de mi tiempo en eso. Pero dejé de sumar días de retraso y hasta recuperamos el tiempo perdido. Ellos simplemente necesitan que cada día alguien les diga lo que deben hacer. ¡En este caso se lo decía un cliente! Entonces lo hacen y sin problemas. Estas cosas siempre nos parecen increíbles, pero suceden.

Evidentemente si esta situación se repite habrá que pensar en otros profesionales. Y tendrás que darte cuenta de que todo empieza, como es lógico, cuando seleccionas a la gente en quien vas a confiar.

5º Resumiendo: tienes que controlar el trabajo de los demás. ¡Qué descubrimiento! ¿Ahora te das cuenta de que estás para eso? ¡Ah, pues es verdad, se nos estaba olvidando!

6º Tú eres el hombre del tiempo. No el que anuncia las borrascas, sino el dueño del cronómetro. No importa lo incompetentes que sean otros, la responsabilidad siempre es tuya, y al que más le importa tu proyecto… es a ti. Claro.